Las cofradías salen en procesión con sus respectivas imágenes, de gran interés artístico, para revivir los distintos momentos de la Pasión de Cristo.
En la actualidad hay cuatro cofradías penitenciales que son las encargadas de organizar los distintos actos de la Semana Santa de Peñafiel.
Tras una semana de procesiones de
Dolor por la muerte de Jesucristo, hacia el
mediodía del Domingo de Resurrección,
Peñafiel se pone de gala para presenciar la
singular celebración de “La bajada del
Ángel” en la legendaria plaza del Coso. Se
trata de la representación del momento en
que un ángel-niño desciende de los cielos
para revelar a la Virgen María la
Resurrección de su hijo Jesús, y el posterior
Encuentro entre Madre e Hijo en la iglesia
de San Miguel.
La ceremonia comienza en la plaza de
España cuando campanas y cohetes
anuncian la salida de la procesión de la
Virgen desde la iglesia de Santa María. La
imagen de Nuestra Señora, cubierta de luto,
es llevada en andas por los cofrades, y
acompañada por las autoridades, los
mayordomos de las Cofradías, y la Banda
Municipal de Música.
La comitiva se dirige hasta el centro de
la Plaza del Coso, donde se encuentran,
entre numeroso público, dos torreones de
madera, de unos cinco metros de altura,
ricamente adornados. Colocan la imagen de
la Virgen en el centro de los torreones, y de
uno de ellos, por un sistema de poleas, sale
un globo que se mueve hasta llegar la línea
perpendicular en relación a Nuestra Señora.
Poco a poco se abre el globo, y de su interior
sale un niño vestido con un hábito blanco,
pelo rubio, alas y corona; es el ángel que va
a revelar a la Virgen María el misterio de la
Resurrección. Mientras desciende al mundo
terrenal suelta dos palomas que porta entre
sus brazos, y cuando llega a la altura de la
Virgen la priva de su velo de luto,
ascendiendo nuevamente a los cielos y
agitando pies y
La alegría del momento se manifiesta
con el aplauso general del público, el tañido
de las campanas y la interpretación del
himno nacional por la Banda de Música.
Continúa de nuevo la procesión hasta la
iglesia parroquial de San Miguel de Reoyo,
en cuya puerta espera el Santísimo
Sacramento bajo palio. Ante el Encuentro de
Madre e Hijo, los cofrades que portan en
andas la imagen de la Virgen representan el
acto de sorpresa de ésta, haciéndola
avanzar hacia el Santísimo y realizando tres
genuflexiones y retrocediendo otras tantas
veces. El Sacerdote que mantiene en alto la
Custodia, la desciende y gira en torno a sí
con Ella, entrando, a continuación, en la
iglesia, seguido de la imagen de la Virgen,
para celebrar la Solemne Misa de Pascua.
Semana Santa 2009
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